No más quesos perdidos en tu nevera - Queso y Recetas La Pasiega

No más quesos perdidos en tu nevera

No más quesos perdidos en la nevera.

No más quesos perdidos en la nevera.

La nevera es un cementerio, mueren millones de alimentos que mandamos directos a la basura, pero… ¿y si os digo que podéis dejar de ser asesinos en serie (por lo menos con los quesos)?, que la mayoría de los quesos perdidos son capaces de resucitar.

Primero empecemos con un dato importante, por lo general nuestras neveras son frías y secas, no es el entorno ideal para nuestros quesos, pero muchas veces es el menos malo.

Por eso la mayoría de las veces en nuestras neveras el queso se nos queda duro, seco, se nos agrietan y esto es debido a que ha ido perdiendo la humedad, ¿debemos asesinarlos? ¡¡¡Noooo!!! Quizás este consejo le conozcáis, un queso muy seco siempre nos servirá para rallar, ¿por qué comprar queso rallado en bolsas que no saben a nada? sí tenemos un buen queso que aunque este seco como una piedra puede ser magnífico para rallar sobre pasta, verduras…

Aunque el rey por excelencia que hace que asesinemos a nuestros quesos es el moho, amigo del queso enemigo del consumidor. Muchos ya sabéis que esto no es motivo para mandar el queso a criar malvas, pero un comentario frecuente es “le limpié el moho, pero tuve que tirarlo porque sabía mal”, esto es debido a que posiblemente tengáis el queso envuelto en un film plástico, lo que debemos hacer es retirar el film, limpiar el moho y dejar airear el queso a temperatura ambiente un par de horas, para que se vayan todos esos aromas concentrados que ha adquirido nuestro queso enjaulado.

Muchos homicidios se producen en verano, nos llevamos ilusionados un buen queso, le hemos comprado al vacío para que nos aguante bien todo el traqueteo de las vacaciones, pero después de una semanita de idas y venidas, llegamos a casa y al coger el queso a medio perdido el vacío, está rodeado de una sustancia blanca pegajosa. ¿Debemos mandar el queso al otro barrio?, pues no, es verdad que hemos torturado un poco al queso, ya que por el calor la grasa ha ido exsudando, simplemente tenemos que abrir el queso, limpiarle y dejarle airear. Eso sí, tener en cuenta que tendremos un queso algo más seco que cuando le compramos.

Si vamos a comprar un queso y va estar fuera de la nevera durante mucho tiempo, puede ser más interesante quitarle el vacío y envolverle en un paño.

Así que amigos, paz y amor. No más muertes de quesos inocentes.

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