Consumir lácteos es bueno para la salud

¡Ningún animal adulto bebe leche! Tampoco va al futbol los domingos por la tarde

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Un tornado contra los productos lácteos ha arrasado en los últimos años, nuevas dietas o estilos de vida han surgido (véase la paleodieta o el veganismo) en algunos casos por creencias muy respetables como es el caso de algunos veganos (otros lo son simplemente por ganas de llamar la atención, problemas de autoestima), que no consumen ningún producto de origen animal (leche, huevos…) debido a que consideran que a los animales no se les trata adecuadamente (esto daría para otro artículo). Otros buscan nuevas formas de negocio y como una dieta equilibrada no queda “cool” se inventan dietas como la paleo que se basa en seguir una alimentación lo más parecida posible a la que llevaba el Homo Sapiens del Paleolítico (nada de cereales, lácteos, legumbres…), se ve que la evolución es mala, lo divertido es cuando alguno de sus adeptos te habla de los supuestos beneficios cervecita en mano (la cual por supuesto no está hecha con cereales).

Quizás el principal factor que afecta a la reputación de estos derivados de la leche es la intolerancia a la lactosa, ya que este tipo de azúcar que se encuentra en la leche y algunos derivados necesita para su digestión en el intestino una enzima llamada lactasa. A la cuestión ¿hay cada vez más intolerantes a la lactosa? se me plantea la reflexión de si no será que ahora es más fácil detectarla. Algunos iluminados ponen de ejemplo contra el consumo de leche a la cultura oriental o africana, ¿será porque son más intelectuales que nosotros? o ¿serán intolerantes porque no han tenido la leche en su dieta por no disponer de ella y obtenían el calcio con otros alimentos (como la soja en Oriente)?. Y ¿no será que los europeos somos más tolerantes porque desde que aparece la ganadería (Neolítico, en el 8000 a.C.) comenzamos a tomar leche?, y quizás, solo quizás, hay una cosa que se llama evolución.

Las declaraciones de la doctora Carmen González Candela, jefa de servicios de Nutrición del hospital de la paz publicadas en el diario El Confidencial aclaran un punto de este dilema; “Todo esto tiene que ver con la intolerancia a la lactosa. La sufre mucha gente y sus síntomas la-lechera-wikison muy raros. Muchos no van al médico, pero dejan de tomar leche, ven que se encuentran mejor, y llegan a la conclusión de que la leche es muy mala”. A esto decir y aconsejar a todas aquellas personas con cierto grado de intolerancia a la lactosa que los yogures, al ser un producto fermentado, tienen menos cantidad de lactosa y pueden ser tolerados por algunos. Otros productos como el queso tienen aun menor cantidad de lactosa, sobre todo los madurados (en el lado opuesto los quesos frescos), que pueden tener menos de 0.5 o 0.25 gramos por cada 100 gramos de lactosa, en algunos es inapreciable. Por eso para aquellos amantes del queso que son intolerantes a la lactosa; tranquilidad. Preguntad a vuestro médico, porque quizás podáis seguir disfrutando de ese manjar que es el queso.

Posiblemente aquellos que están en contra de los lácteos han hinchado el pecho cuando entidades tan importantes como La Escuela de Harvard de Salud Pública, ha eliminado la leche de su guía de alimentación saludable, llamada Healthy Eating Plate, sustituyéndola por agua, preferentemente. Aquí nos ponemos serios. No solo por lo que nos dice dicha escuela, que también, si no porque varias investigaciones relacionan la ingesta de lácteos con el favorecimiento de una mayor tasa de cáncer. Así que nos ponemos manos a la obra y empezamos a investigar. Descubrimos que la mayoría de los estudios son poco concluyentes y contradictorios. Hemos de decir que hay estudios que indican que el consumo de lácteos puede favorecer algunos cánceres, al igual que hemos dado con otros que dicen que lo previene. Nos quedamos con esta conclusión; el cáncer es la suma de muchos factores que hacen que pueda desarrollarse, y decir que los lácteos pueden favorecer o prevenir algunos cánceres son conjeturas no probadas con datos realmente fiables, más bien hay que irnos a ver cómo es nuestro estilo de vida general para detectar riesgo de cáncer.

Últimamente ronda por ahí una lista que menciona porqué los lácteos son malos, y nos encontramos estupideces que hacen arder los ojos, como que la leche tiene gran cantidad de bacterias o antibióticos, hablan de la pasteurización como de un demonio, que los humanos somos la única especie que bebe leche en la edad adulta, y además, toma la leche de otras especies, etc. A esto decir que gracias al adelanto en los países desarrollados la seguridad alimentaria cada vez es mayor, la seguridad 100% no existe pero con un protocolo, buenas prácticas de manipulación, y controles se puede controlar en gran medida, reduciendo los peligros. De hecho la industria láctea está obligada a pasar grandes controles. A lo antes mencionado decir que en la industria láctea se hacen controles de toda la leche que se recepciona, se hace test de antibióticos y si estos dan positivos esta se rechaza; si no pregúntenles a los ganaderos que han sufrido estas consecuencias. Al igual que se analizan los gérmenes de la leche, en un análisis obligatorio por toda la industria. La pasteurización es un tratamiento térmico que destruye las bacterias patógenas, lo único que se hace es calentarla a 72ºC durante 30 segundos. Cómo no todos los seres humanos son buenos, tampoco toda la industria lo es, pero por eso no podemos generalizar.

Así que, para finalizar este artículo, recomendaros tomar productos lácteos ya que cómo en todos los alimentos el consumo moderado no tiene riesgos y, cómo en todo, el exceso no es bueno para la salud. La leche no es veneno de ratas, es un alimento muy nutritivo y puro, por eso la mayoría de las veces toleramos mejor los productos lácteos como el yogurt o el queso.

Y recordar que como seres racionales (aquí debemos hacer algunas excepciones desgraciadamente), somos la única especie que tiene dominio sobre su cadena alimentaria. Que yo sepa los chimpancés que se parecen muchos a nosotros no saben hacer tortilla de patatas, paella o ir al futbol un domingo por la tarde.

Foto: Marcos Gonzalez (cc) / wikipedia -‘La lechera’, Johannes Vermeer- (cc)

 

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