¿Cómo conservar el queso en casa? - Queso y Recetas La Pasiega

¿Cómo conservar el queso en casa?

A menudo los quesos nos son desconocidos o peor, mal conocidos. Pero conocerlos es fácil, con tres o cuatro nociones básicas podemos disfrutar mucho más de dicho producto haciendo del sabor una experiencia. Uno de los consejos más sencillos y útiles es saber cómo conservar el queso de forma que siempre podáis disfrutar de él en sus mejores condiciones.

Uno de las primeras preguntas que surge al comprar un queso es, ¿cómo lo conservamos? ¿Dónde? Pues la mejor manera de hacerlo sería teniéndolo a una temperatura de 10-12ºC y a una gran humedad ambiental  (80-85%), pero cómo lo más probable es que no tengamos una bodega la mejor manera de conservarlo es en el frigorífico. Fuera de este el queso va a “sudar” con el calor lo que conlleva que el producto se reseque y se desvanezcan ciertos aromas y sabores a consecuencia de la pérdida de la grasa del queso. Aun así la nevera nos plantea un problema por tener un frío seco, que va hace que aumente la desecación, por lo que al final si no tenemos bien protegido el queso se nos terminará secando, agrietando y perdiendo sabor. Por eso la solución más sencilla es envolverlos en un paño humedecido, de esta forma evitaremos que se resequen y sigan con su maduración. Si no lo hacemos de esta manera siempre es mejor envolverlo en papel de film o papel sulfurizado que dejarlo en la nevera sin protección teniendo siempre en cuenta que cuanto más pequeño y más blando es el queso más humedad necesita.

Hay otro truco que funciona muy bien aunque quizás pueda ser más engorroso, consistiría en colocar en la nevera un cazo con agua y sobre él una rejilla donde situaríamos el queso.

Otra de las grandes incógnitas a la hora de comprar o conservar el queso en nuestras casas es el moho, y aunque visualmente no sea llamativo, el moho verde o blanco es algo natural y protector que simplemente debe limpiarse con un trapo o lavarlo y dejarlo secar.queso moho

Si queremos evitar aun así la aparición de moho, podemos envolver el queso en un paño humedecido con agua y sal.

Aunque el moho no perjudique el queso debemos evitar que penetre en el interior para no desaprovechar el producto. Por eso es recomendable, si el queso posee ojos, pasar un cuchillo por la superficie como si “untásemos” y taparlo, de esta manera evitamos el paso de oxígeno al interior previniendo la aparición del moho.

Una de las preguntas más frecuentes sobre la conservación del queso es sí este se puede congelar. Aunque hay una pequeña pérdida de sabor los quesos blandos, semiblandos y cremosos se pueden congelar siempre que tengamos cuidado a la hora de su descongelación, que debe ser lenta y progresiva. Sin embargo no conviene hacerlo con los quesos duros ya que, una vez descongelados, se rompen al córtalos volviéndose desmenuzables. Además si tenemos un queso de estas características lo normal es que gane con el tiempo, por lo que no es recomendable congelas los quesos duros.

Por último recordar que la temperatura óptima para su consumo es a temperatura ambiente (18-22ºC). Tras estos consejos hay un factor que siempre se ha de tener en cuenta; el queso es un producto natural y vivo que sigue desarrollándose a lo largo de su vida necesitando constantes cuidados para su conservación y buena evolución.

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